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Resumen:
El presente informe se presenta de conformidad con la resolución 61/232 de la
Asamblea General.
El Relator Especial acoge con agrado la decisión del Gobierno de Myanmar de
convocar nuevamente a la Convención Nacional para que celebre su último período
de sesiones el 18 de julio de 2007 y termine de establecer los principios de una nueva
constitución, como parte de una hoja de ruta de siete etapas para la transición a la
democracia. No obstante, le sigue preocupando que no se den oportunidades de
participación efectiva y auténtica a la Liga Nacional para la Democracia (NLD) y a
algunos grupos étnicos, que han optado por no participar debido a la falta de
transparencia y de posibilidades de hacer un aporte significativo.
El Relator ha señalado en varias ocasiones que no habrá una auténtica
transición a la democracia en Myanmar mientras no se libere a todos los presos
políticos. Dada la importancia de la última etapa de la Convención Nacional, deplora
que se haya extendido el arresto domiciliario del Secretario General de la NLD y que
otros presos políticos continúen detenidos. En un momento de tal importancia para el
proceso de reforma política y en vista de la necesidad de una reconciliación, el
tratamiento tan severo que se dispensa a los máximos dirigentes de los grupos
étnicos es muy contraproducente y ha consternado a muchos ciudadanos y
observadores de derechos humanos.
Los problemas de derechos humanos a que se hace referencia en el presente
informe son en gran medida similares a los que el Relator Especial señaló el año
pasado. El Relator Especial lamenta que el Gobierno, pese a los reiterados pedidos,
no lo haya invitado a visitar el país. Por este motivo, el Relator no ha podido evaluar
ninguna mejora ni verificar la exactitud de las denuncias recibidas de fuentes
fidedignas.
Se imponen severas restricciones a las libertades fundamentales de los
activistas políticos y los defensores de los derechos humanos. Al 27 de junio de
2007, se estimaba que el número de presos políticos era 1.192. En todo el país, las
comunidades son objeto de malos tratos por parte de algunos miembros de las
fuerzas armadas que, con el fin de consolidar el control del Gobierno y a menudo
también para aplicar proyectos nacionales de desarrollo, recurren al trabajo forzoso,
la confiscación de bienes y activos, y al reasentamiento de poblaciones, en particular
en las zonas fronterizas en que habitan los grupos étnicos.
La falta de un compromiso efectivo de parte del Gobierno de Myanmar para
hacer frente a la situación de los derechos humanos sigue siendo motivo de profunda
preocupación. A nivel nacional, la capacidad de las instituciones encargadas de velar
por el cumplimiento de la ley y la independencia e imparcialidad del poder judicial
se han visto menoscabadas por la persistente situación de impunidad. También son
motivo de preocupación las restricciones al ejercicio de los derechos fundamentales
de los opositores políticos, los defensores de los derechos humanos y las víctimas de
violaciones de los derechos humanos.
A/62/223
07-45717 3
El Relator Especial también toma nota con gran satisfacción del entendimiento
de 26 de febrero de 2007, entre la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el
Gobierno de Myanmar, destinado a ofrecer a las víctimas de trabajo forzoso un
mecanismo para obtener reparación.
El Relator Especial también ha observado algunos avances concretos que él
considera importantes hitos en la lucha contra la impunidad en Myanmar. Entre éstos
figuran el establecimiento de un mecanismo nacional que se ocupa de recibir
denuncias de trabajo forzoso y el diálogo iniciado por la Representante Especial del
Secretario General para la cuestión de los niños y los conflictos armados con el
Gobierno, sobre la elaboración de un plan de acción para poner fin al reclutamiento
de niños soldados y elaborar programas de reintegración, y el establecimiento de un
mecanismo nacional para presentar denuncias sobre violaciones de los derechos
humanos que se cometen contra los niños durante los conflictos armados. Estos
mecanismos deben mejoran el acceso a las zonas en las que actualmente se restringe
el acceso para la prestación de asistencia humanitaria, así como para la vigilancia de
las violaciones de los derechos humanos.
El Relator Especial está convencido de que Myanmar se beneficiaría de una
cooperación más activa con su mandato, teniendo en cuenta las atribuciones
redefinidas por el Consejo de Derechos Humanos. Ha insistido en que es su
obligación hacer públicas las denuncias de violaciones de los derechos humanos pero
que ello no excluye un diálogo constructivo y continuado con el Gobierno. Estos dos
elementos de su mandato pueden contribuir a una nueva dinámica para mejorar la
situación de los derechos humanos en el país.
Como señala el Relator Especial en su informe anterior, no será fácil para
Myanmar promover la transición política y los derechos humanos fundamentales. La
colaboración entre las Naciones Unidas y la comunidad internacional es esencial
para apoyar los esfuerzos del Gobierno y la sociedad civil.
En sus recomendaciones, el Relator Especial alienta a la comunidad
internacional a promover un marco de principios a fin de que los Estados Miembros
puedan explorar muy diversas estrategias y modalidades de cooperación con
Myanmar de acuerdo con sus ventajas y capacidades particulares. Es urgente que la
comunidad internacional aproveche los programas de asistencia humanitaria
existentes y preste apoyo en las esferas de la salud, la educación y los derechos
humanos, en particular para el desarrollo de la sociedad civil.
Source/publisher:
United Nations (A/62/223)
Date of Publication:
2008-08-13
Date of entry:
2008-11-23
Grouping:
- Individual Documents
Language:
Espanol, Spanish
Local URL:
Format:
pdf
Size:
71.86 KB
